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OVNIS HOY , sin publicaciones nuevas por razones tecnicas

LA TECNOLOGIA INVERSA ALIENIGENA

 

TEORIAS CONSPIRATIVAS, LA TECNOLOGIA INVERSA OVNI

Una vez que te sumerges en el mundo de las teorías de la conspiración alienígena, un nombre que aparece una y otra vez es Philip Schneider. Conocido como un denunciante de lasa tecnología Ovni, Schneider afirmó ser un geólogo e ingeniero estructural que alguna vez fue empleado del gobierno de los Estados Unidos. Antes de su muerte en circunstancias misteriosas en 1996, Schneider se embarcó en una serie de conferencias en Estados Unidos para discutir lo que afirmó ser la relación de larga data entre el gobierno de los Estados Unidos y los extraterrestres. ¿El punto de la relación? Intercambio de nueva tecnología. Como diferentes metales, campos anti-gravitatorios, y la llamada tecnología inversa y que las naves extraterrestres habrían traído de los confines del espacio y que ahora se utilizan en todos los sistemas de producción de aeronaves y aviones furtivos y de combate.


Empecemos por los materiales. Schnieder dice que el metal está hecho de dos elementos: niobio, que está en la tabla periódica, y marinita, un elemento extraño. Este metal, dice, proviene de tecnología alienígena. Según  Robert Lazarus, quien dijo a los medios de comunicación en 1989 que había sido parte de una operación militar secreta que trabajaba con tecnología alienígena, también afirmó que había encontrado un material alienígeno: el Elemento 115. Lazarus afirmó que esta sustancia permitía a los extraterrestres amplificar las ondas de gravedad, permitiéndoles volar sus naves espaciales.

Pero ¿qué es el elemento 115? Pues bien el conocido elemento 115 es ni más ni menos que el combustible que emplearían las naves u Ovnis para sus desplazamientos y este aportaría una fuente de energía con unos efectos anti gravitatorios que serviría para conseguir una gran producción de energía.  El elemento 115 vendría a ser una especie de combustible estelar según el propio Lazar que serviría para largos viajes estelares. Posiblemente la historia de este tipo no sea más que pura fantasía, pero no deja de ser fascinante ser capaces de imaginar las posibles aplicaciones del desconocido elemento 115 y los que puedan llegar a descubrirse en un futuro. Y ahora ¿qué es la tecnología inversa y para que sirve?


Bueno, los orígenes de este proceso se remontan a la Segunda Guerra Mundial, cuando la tecnología armamentística empezó a ser tan importante que podía hacer que la balanza de la victoria se decantara por unos países o por otros. Tanto el bando de los Aliados como las Potencias del Eje se dedicaban a capturar aviones, máquinas y armas del enemigo para estudiarlas y buscar puntos débiles de su tecnología, para conseguir una ventaja estratégica frente al bando contrario. Ellos no tenían ni los planos ni sabían cómo se habían diseñado esa máquinas pero debían averiguarlo para crear las suyas propias más potentes o conocer el punto exacto en el que un avión, por ejemplo, era más fácil de derribar. Ya sabemos lo del incidente Roswell y sus consecuencias. Esos restos sirvieron para el conocimiento de la tecnología que poseían, haciendo el proceso al revés y desmontando las piezas de esas naves para ver su funcionamiento y una vez hecho esto tener el conocimiento para crear una nave de semejantes características, lo que es lo mismo invertir el proceso de crear algo partiendo de una cosa desmontada de antemano.


En esta época, en que la ingeniería inversa servía para analizar hardware, pasamos a la actualidad en la que estamos más centrados en el uso del software. Actualmente la ingeniería inversa tiene muchas aplicaciones: desde analizar la tecnología de la competencia, para mejorar la nuestra o saber si las otras empresas infringen alguna de nuestras patentes; pasando por desarrollar productos compatibles con otros sistemas de los que no tenemos los detalles técnicos; hasta comprobar que un programa informático no cuenta con ninguna brecha de seguridad, pero es una cosa que no nos interesa en base al tema que tratamos.


Es a partir de los testimonios de Bob Lazar que narra el trabajo le llevó a cabo para el gobierno de EEUU cuando se empieza realmente a hablar de esta clase de tecnología y a comprender que la esa misma  tecnología  en esos aparatos podría impactar considerablemente a toda la humanidad, es más,  hasta sugiere que ha sido incorporada a distintos aparatos y electrodomésticos de la vida cotidiana, como pueden ser los microondas por poner un ejemplo. Él está absolutamente convencido de que no hay manera de que la tecnología de propulsión ni ninguna otra de las naves en que trabajó haya sido producida en el planeta Tierra. La Base S4, a la que estaba asignado Lazar, está ubicada cerca del Área 51, en el desierto de Nevada.  Se dedicaba a producir ingeniería inversa, es decir, a identificar los mecanismos que les permitieran aprovechar la tecnología en el Planeta y poder llevarla al lado armamentístico que era el que realmente más les importaba a los mandos militares que se encargaban de esa misión. 


En resumidas cuentas esos tres tipos de elementos que han conseguido los gobiernos y científicos de todo el mundo, quieran o no han tenido que salir de algún sitio, puesto que en unos pocos años la evolución que llevamos en la tierra a dado un salto cualitativo con respecto a otros periodos de nuestra civilización, y en nada de tiempo estuvimos de no tener más medio de comunicación que las cartas, a tener al alcance multitud de sistemas y aparatos para poder comunicarnos de una manera más rápida y en vivo, eso por poner un ejemplo del avance que ha dado el mundo con estas tecnologías.

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