JULIO VERNE YA PREDIJO LA LLEGADA DE OVNIS
No creo que haya demasiada gente que desconozca que muchos de los escritos de Julio Verne contienen ideas futuristas y novedosas para su época, que con el transcurrir de los años se han visto perfectamente coronadas y cumplidas. Nadie duda de la capacidad visionaria de Julio Verne que anticipó números avances científicos con gran precisión. La fama de Julio Verne ha traspasado fronteras y el tiempo si cabe lo ha hecho más grandioso. Sus obras han sido traducidas a todos los idiomas y en cualquier rincón del mundo podemos hallar un libro suyo. Mucho se ha escrito y debatido sobre el autor de los Viajes Extraordinarios y sus precogniciones literarias, las cuales, han asombrado a propios y a extraños. Incluso los más escépticos no han dudado en señalar la extraordinaria capacidad del galo para proyectar un mundo futuro tan real y certero.
Quizás su profecía más notable y conocida se refleja en el libro “De la Tierra a la Luna“, que ha sido objeto de continuas referencias en medios escritos: “En su imaginario viaje al espacio, ‑detalla el investigador Alan Landsburg en obra En Busca de Extraterrestres‑ tres hombres se embarcan en una nave en forma de proyectil en la costa oeste de Florida, posiblemente cerca de Tampa. Su nave estaba hecha de hierro fundido con un revestimiento de aluminio. Medía 3,60 metros de altura, y aproximadamente 4,5 metros de diámetro en la base. Pesaba 5.625 kg. Esta cápsula partió hacia la Luna a 40.000 kilómetros por hora, giró a su alrededor dentro de una distancia de 40 km y regresó a la superficie de la Tierra el 29 de diciembre. Ciento cuatro años más tarde, tres americanos embarcaron en un proyectil en forma de cono en la costa este de Florida. Su nave estaba hecha de hierro fundido y revestida con una aleación de aluminio. Medía 3,60 metros de altura y 4 metros de diámetro en la base. Pesaba 5.700 kg. Dicha cápsula despegó hacia la Luna a 38.800 kilómetros por hora, dio vueltas dentro de una distancia de 27 km y regresó a la superficie de la Tierra el 27 de diciembre.” En su famoso libro “De la Tierra a la Luna” Verne realiza numerosas predicciones que asombraron hasta a los propios astronautas de la NASA. Y eso sin contar que el proyectil ideado por Verne tardó exactamente 97 horas y 17 minutos en recorrer el trayecto, siendo el promedio del Apolo XI, 97 horas y 37 minutos en cada dirección. Ambos vehículos espaciales fueron recuperados por un barco, tras un amerizaje en el Pacífico.
El investigador J. J. Benítez gran admirador de la figura de Verne decía a este respecto en su libro dedicado enteramente al escritor francés Yo, Julio Verne; “la “visión” de Verne, en mi opinión, fue genial. Hasta esos momentos, la conquista de la Luna, de la mano de escritores como Luciano, Sorel, Cyrano de Bergerac o Allan Poe, sólo habían sido un intento puramente romántico. Verne daría el salto, adentrándose en el posibilismo científico. ¿Y qué decir de sus correcciones de trayectoria, de cohetes auxiliares y de su precisión en los puntos de lanzamiento y recogida del obús”? El astronauta Frank Borman, cuyo vehículo espacial amerizó a tan solo 4 kilómetros del punto señalado por Verne no podía manifestarse de otra manera; “No puede tratarse de simples coincidencias”. Tampoco parece ser casual, que la última palabra del Capitulo XI de Alrededor de la Luna (segunda parte de La Tierra a la Luna), sea Apolo… Apolo XI… Y no es una banal coincidencia que muchas de sus novelas posean “datos” y “hechos” que solo el tiempo habría de verificar. La escafandra autónoma, la pesca submarina, el automóvil, los vehículos anfibios, los rascacielos, entre otras muchas cosas fueron plasmados y descritos por la imaginación desbordante de Verne mucho antes de que fueran factibles. Luis Reyes autor de una biografía del galo comentaba: “El cúmulo de predicciones exactas es aún más extraordinario por el hecho de no resultar un caso aislado en la obra de Verne.
Así, por ejemplo, en Las aventuras del capitán Hatteras, ubicó el ‘polo del frío’ en la isla de North Cornwall, lo que ha resultado ser cierto, y situó, con toda exactitud, en el cabo de Columbia, el punto de donde, cuarenta y tres años después, partiría Peary para descubrir el Polo Norte”. Publicación del autor del reportaje en el periódico Enigma Express que recogía sus investigaciones sobre las extrañas predicciones de Julio Verne. Pero también existen en la obra de Verne “precogniciones” más siniestras que las puramente científicas: “El incomparable vidente de Nantes -escribe José Miguel Romaña en su documentada obra Nazismo Enigmático- presentó una extraordinaria serie de anticipaciones de diverso tipo: científicas, sociológicas, económicas y políticas. Fue en su libro Los quinientos millones de Begún (1879) donde sugirió la llegada del nacionalsocialismo alemán o algo parecido. Imaginó Stahltadt, la ciudad de acero, donde un racista y exaltado investigador preparaba la maquinaria bélica necesaria para conquistar el mundo. Hitler prohibió la difusión de esta novela nada más alcanzar el poder. En 1914, a título póstumo, salió publicado otro premonitorio relato: Extraordinaria aventura de la misión Barsac, donde con mayor precisión aún se fijó el terrible advenimiento del nazismo y sus dramáticas consecuencias para el Viejo Continente”.
Otro ejemplo de éstas “profecías oscuras” la descubrimos, mientras realizábamos el presente ensayo, en la novela El doctor Ox, publicada en 1874. Donde Verne formula, detalladamente, cómo, un maquiavélico científico, mediante la utilización de “oxigeno puro, sin un átomo de hidrógeno” logra controlar y alterar la voluntad de toda una población, haciéndoles cambiar de conducta volviéndoles violentos. Con esta obra, Verne presagia certeramente el futuro interés de algunos “científicos” por la experimentación en el aterrador campo del Control Mental, sobre todo alentados y auspiciados por distintas agencias gubernamentales (léase CIA, KGB, MOSSAD, etc.) con nada benévolos propósitos. Pero existían aún más profecías soterradas en la bibliografía de Verne. Y los más curioso es que el escritor galo había presagiado una serie de extraños avistamientos que estaban ocurriendo en los Estados Unidos a finales del Siglo XIX.








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