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OVNIS HOY , sin publicaciones nuevas por razones tecnicas

INVESTIGACION CASO SOLER TARRAGONA

 INVESTIGACION CASO SOLER TARRAGONA



Antonia Soler Rius sale con frecuencia de su casa y
se dirige al monte, que se halla muy próximo de su vivienda, para buscar
hierbas o, simplemente, para pasear , pues de lo que se trata es de hacer un
poco de ejercicio, rompiendo el tedio y la monotonía de quedarse quieta y
encerrada en su casa. En la indicada fecha de finales de enero, alrededor de
las 10 de la mañana, la señora Soler salió de su casa como tenía por costumbre
y se dirigió, paseando, hacia las afueras del pueblo. El día era muy bueno, con
un hermoso sol y cielo despejado. Mientras la testigo se hallaba entretenida al
borde del camino recogiendo unas hierbas, oyó repentinamente un fuerte ruido,
que se le antojó extraño en aquel lugar y momento. Lo describe como el que
produciría un coche cuando pasa cerca y a gran velocidad. En el acto, la
anciana se enderezó para cerciorarse mejor de lo que ocurría y para tratar de
localizar el origen del ruido en cuestión. En aquel mismo instante vio
aparecer, procedente de su lado derecho y en línea, ligeramente ascendente, y
por entre las copas de los árboles, “un curioso objeto volador”, pudiendo
percatarse de que dicho objeto efectuó una brusca y rapidísima maniobra para
evitar el choque con un cable conductor de energía eléctrica de 5.000 voltios,
que obstaculizaba su progresivo y, al parecer, recién iniciado ascenso. La
maniobra antedicha consistió en un repentino picado en dirección al suelo para
sortear dicho cable, pasando por debajo de él , cosa que implica una precisión
y seguridad impresionantes, ya que la altura a que está situado el cable es de
unos 6,5 metros sobre el nivel del suelo. Téngase en cuenta, además, la
velocidad que llevaba el objeto, la escasísima distancia que lo separaba del
cable (unos 20 metros) y el tamaño aproximado del objeto que era, según
estimaciones de la testigo, de unos 3metros de largo por 2,5 de alto y por 1,5
de ancho.


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 La testigo
describe el objeto de la siguiente manera: lo compara con un “besugo”, es
decir, con una forma de pez bastante aplanado, estrechándose de delante hacia
atrás, hasta terminar en una especie de cola vertical. (Para apreciar mejor su
forma y dimensiones. Era de aspecto metálico, y destacaban en él unos colores
muy vivos y brillantes, por todo lo cual la testigo asegura que el objeto
estaba “pintado” todo él de verde y amarillo principalmente. Estos colores
estaban distribuidos formando una especie de topos y dibujos en forma de hojas,
de tal manera que cuando los topos eran amarillos, la hoja o zona de alrededor
era verde, y viceversa. Además, en la zona inferior o panza se veía claramente
una especie de corona circular o anillo, cuya parte central tenía un color
amarillo-anaranjado, estando limitado todo ello por un círculo de color negro o
azul muy oscuro. A continuación seguía una zona circular, en la que se veían
mezclados el color verde y el amarillo, según antes se dijo, constituyendo una
especie de “estampado” muy bonito, que la testigo asegura que le gustó
muchísimo, añadiendo que no había visto nunca nada parecido y que el objeto
debería de pertenecer a alguien que “sabía pintar muy bien…”»En su parte
frontal o delantera había unas protuberancias redondeadas o esferoidales, cuya
finalidad o naturaleza ignora la testigo, como es de suponer. La señora Soler
no apreció ninguna ventanilla, puerta, etc., es decir, que la superficie le
pareció lisa y uniforme .»Volviendo a la extraña maniobra del no menos extraño
vehículo, una vez éste hubo sorteado el obstáculo que suponía el cable de alta
tensión, se remontó rápidamente en línea diagonal ligeramente ascendente, al
igual que el despegue de un avión corriente, y se perdió de vista a regular
velocidad, como si volara a la cercana población de Tarrasa, que sólo dista de
Mata de Pera unos6 kilómetros, en vuelo no muy alto, sobre los pinos y las
casas bajas que existen en aquella zona.



El señor Fonolleda rogó a la testigo que le
acompañara al lugar de los hechos, con el fin de efectuar una inspección del
mismo, en busca de posibles huellas u otras pruebas materiales de un aterrizaje
que nadie vio, pero que sí pudo tener lugar. Una vez examinado el terreno, se
comprobó lo siguiente: en las inmediaciones del punto en donde se encontraba la
señora Soler cuando vio el OVNI, a unos 30 ó 40 metros de allí, se advirtieron
unas curiosas huellas en el suelo. A través de nuestro corresponsal, todo ello
llegó a nuestro conocimiento, con lo que un grupo de miembros del CEI se
desplazó a  Mata de Pera. Procedimos a
examinar con todo detalle el lugar del posible aterrizaje, tomando sobre el
terreno todos los datos. Ello constituye el único testimonio real y material,
juntamente con los documentos gráficos, del posible aterrizaje de un OVNI, toda
vez que no se ha podido hallar para las mismas ninguna explicación o
justificación de tipo convencional, pese a que se han tomado en consideración
todas las posibles hipótesis. Como puede observarse, se trata de cuatro líneas
paralelas, en dos grupos de dos marcas cada una, orientadas en dirección NW-SE,
que es precisamente la dirección por donde desapareció el objeto visto por la
testigo. Al ser descubiertas, estas marcas presentaban un aspecto exterior
abultado, es decir, como aparecería la superficie de un terreno si por debajo
de ella y a escasa profundidad se introdujera una varilla metálica de un grosor
apreciable y en una dirección casi paralela a la superficie del terreno. En tal
supuesto, esta especie de hinchazón superficial producida en la superficie del
terreno permitiría seguir perfectamente la trayectoria del objeto introducido
en la tierra.



Resumiendo, podríamos decir que el aspecto de las
marcas era parecido ,en cierta manera, a los túneles muy superficiales que los
topos producen en los campos, pero con notable y esencial diferencia de su
diámetro muy pequeño, de tratarse de dos pares de huellas perfectamente
paralelas, de tener todas ellas idéntica orientación NW-SE, de poseer un solo
orificio: el correspondiente a la entrada y salida, y de ser apreciables, al
levantar la capa de tierra que cubría los canalillos formados, por la
introducción de un cuerpo duro en la tierra, unas curiosas ramificaciones
laterales equidistantes, de muy reducida longitud y de escaso diámetro.



 Por todo lo antedicho, se puede afirmar que
las marcas no podían haber sido producidas en modo alguno por un animal.
Tampoco por ninguna máquina conocida, si tenemos en cuenta las características
de las huellas en cuestión: eran horizontales, aunque con una ligera
inclinación hacia abajo, muy superficiales, tenían las mencionadas
ramificaciones, etc. Es digno de mencionar que en el interior de los pequeños
canales abiertos en el suelo, se podía apreciar perfectamente el aspecto que
ofrecía la tierra, de estar presionada contra las paredes de los mismos. Ello
hace más posible la hipótesis de que se introdujo en el interior de la tierra
un objeto duro, rectilíneo y estrecho, a gran presión. De las dos parejas de
huellas halladas, se hallaban mucho más nítidamente marcadas las que formaban
la pareja de la izquierda. A unos 9 ó10 metros de las mismas aparecían otras 4,
pero eran muy borrosas e imprecisas, por lo que no nos pronunciamos en absoluto
al respecto. Una vez levantada la tierra que cubría los canalillos subterráneos
para examinar su interior, que, al parecer, no contenía ninguna sustancia,
tomamos en yeso el molde de una de las huellas, aunque, como era de esperar,
resultó notablemente deformada y de un tamaño sensiblemente superior al tamaño
real de dicha marca. También realizamos una maqueta, en arcilla blanda
especial, del objeto visto por la señora Soler, a base de ir moldeando la
arcilla siguiendo las indicaciones que, respecto de los detalles observados en
el OVNI, nos iba facilitando dicha señora. Añadiremos que la testigo no
experimentó ninguna clase de shock   ni
sufrió ninguna alteración fisiológica a posteriori en relación con la
observación del objeto; antes por el contrario, quedó muy contenta de haber
tenido la ocasión de haber visto “algo tan bonito”. Nunca con anterioridad
había oído hablar de los OVNIS, pero en cambio aseguró a los encuestadores del
CEI que conoce muy bien, pudiéndolos distinguir perfectamente, un avión o un
helicóptero, este último visto solamente en el televisor de su casa. Asegura,
pues, que lo que avistó era algo absolutamente desconocido para ella, sin
explicarse qué pudo haber sido. Es curioso que la testigo dijo que el objeto
podría proceder del extranjero,  tratando
de justificar su ignorancia y extrañeza y justificar el asombro que le causó

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